Lot Carrera Otal
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Dejamos hecho, pensando en llegar a ansó y encontrar alguna borda o restaurante tradicional.
Cual fue nuestra sorpresa, que tras recorrer el pueblo, muy bonito, sólo encontramos dos restaurantes cerca de la iglesia.(no vimos más).
Tras preguntar a la gente local nos dijeron que en cualquiera de los dos restaurantes comeríamos bien. Asi, nos decidimos a comer en éste. A pesar de que había varios primeros platos, unos 6, todos basados en vegetales, las 4 personas que íbamos a comer sólo optamos por dos de ellos. Boliches, una especie de judia blanca en puchero, que estaban cojonudos (muy buenos) y otros dos pidieron espárragos con jamón, los cuales parecian ( no digo que lo fuesen) cosechados en el propio mercadona, con dos chullas de un jamón no muy tierno y una cucharada sopera de mayonesa que no quise probar, pero que parecía tener la misma procedencia que los esparragos. De segundo plato, ternera y cordero. Pedí ternera poco hecha, sin embargo, estaba pasada de punto, mi compañero lo pidió hecho, asi que es imaginable que aquello llegó como un zapato a la mesa. Ambos dos acompañados por un pimiento rojo de los típicos de lata y unas patatas bañadas en aceite. Las otras dos personas pidieron cordero, del que dudamos incluso q fuese ternasco ( que estamos en aragón!!!!!). La presentación fue muy similar a la de la ternera, y de igual forma a la plancha!!!!! Madre mia qué patada a la gastronomía!!!
Sin embargo, lo mejor llegó con el postre. Primero pedí yo: tarta de queso, aunque tuve que cambiarla por tarta al wisky por que sólo había para uno. Otro comensal pidió natillas y el otro, con algunos problemas de alergenos preguntó por las cosas caseras, como el flan, que era casero pero de polvos, puesto que si fuese de huevos, dicho comensal hubiese podido comerlo. La sorpresa llego con los postres, la tarta de queso tenia el tamaño de dos fichas de dominó en paralelo, y un grosor de 1cm. Jajaj. La cara de mi amigo era increible. Eso si, con tres cucharadas de mermelada de fresa por encima. Mi tarta al wisky no podia fallar, era d compra... y de las natillas no puedo decir nada.
Tras ello, bajamos a pagar al bar, en distinto sitio que el restaurante.
4 personas a 16 euros de menú,=64 euros.
El dueño del local preguntó qué tal habíamos comido. No me corte un pelo y se lo dije: mal y caro!. El dueño puso cara de extrañado y no volvió a dirigirme la palabra.
El agua era del grifo. En la mesa de al lado preguntaron por agua embotellada, a lo que la camarera respondió que era una botella pequeña. Para dos comensales?
El precio me pareció desorbitado para la comida que nos dieron y el menú que ofrecían.
Por todo lo contado, no recomiendo ir a comer a este restaurante, ni a cenar...