Alfonso Pérez Rodríguez
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Indignante. Deberíamos tener la posibilidad de presentar una queja dirigida a personas del funcionariado concretas y que se desarrollara una investigación cuando el número de quejas pasara de cierto valor. He estado toda la mañana llamando para hacer una pregunta que me hubiera ahorrado tener que dejar mi trabajo y desplazarme 25 kilómetros para hacerla en persona. Cuando he llegado allí desde una esquina he estado llamando y observando su reacción. El teléfono comunicaba algunas veces, y otras sonaba sin que ninguna de las dos personas lo atendiera, y ninguno de los dos estaban atendiendo a nadie ni por teléfono ni en persona, estaban libres de trabajo y hablando. Deben tenerlo programado para que de señal de ocupado, o simplemente lo descuelgan y lo vuelven a colgar a ratos. Para asegurarme antes de decirles nada les he preguntado cuál era el número de teléfono. Era exactamente al que yo estaba llamando. Cuando les he dicho que llevaba toda la mañana llamando, el señor en modo defensivo y un tanto enervado ha dicho que tenían mucho trabajo y que una compañera estaba de baja, así que no podían atender el teléfono. Cuando le he dicho que llevaba un rato observándoles y que no era cierto que no tuvieran tiempo simplemente se ha callado y no ha dicho una palabra. Simplemente he añadido antes de irme que gracias a este tipo de comportamientos así funciona nuestro sistema público. Por cierto, al final he ido para nada, el médico al que necesitaba ver no trabajaba hoy allí, esta simple pregunta es la que necesitaba hacer por teléfono. Es realmente frustrante e indignante que el dinero que tanto nos cuesta ganar a todos se invierta en personas de este tipo, deberían haber métodos de control efectivo para que esto no sucediera.